Si bien para muchas mujeres el sexo puede ser una forma enriquecedora de conectarse con su pareja, para otras el encuentro sexual puede volverse una tortura si el miedo las paraliza. Podemos desarrollar diferentes fobias sexuales, pero hay una que es la más común y que afecta en mayor medida a las mujeres: el vaginismo o el miedo a la penetración.
Es importante precisar que tener miedo a la penetración no quiere decir que no se pueda disfrutar de las relaciones eróticas, ya que no afecta a todas las prácticas ni a todo lo que forma parte de nuestra sexualidad, pero sí genera malestar emocional por no disfrutar plenamente de las relaciones sexuales.
En conversación con la directora del Centro Miintimidad y kinesióloga especialista en Sexualidad, Odette Freundlich, explicó que el vaginismo o el miedo a la penetración “consiste en la contracción involuntaria del tercio más externo de los músculos de la vagina, frente al intento de penetración, lo cual dificulta o impide el coito. Es una reacción que se refleja, generalmente, por el miedo al dolor”.
¿Cuáles son las principales causas de este miedo?
“Este problema puede tener muchas causas y una de ellas es el miedo al dolor ya que es una reacción anticipatoria”, precisó la especialista.
Seguido de esto, aclaró que “este miedo tiene un factor emocional o psicológico y se manifiesta en forma física en el cuerpo, respondiendo con un mecanismo defensivo o reactivo, cerrando la vagina en forma involuntaria”.
Respecto a las principales causas que explican este miedo, Freundlich aclaró que pueden ser por “haber tenido una experiencia dolorosa, ya sea en un examen ginecológico o durante la sexualidad. Lo que generaría un temor a que este episodio se vuelva a repetir”.