Testimonio 2

“La próxima vez nos va a resultar… la próxima vez…” Y así nos quedábamos tranquilos, mirando hacia el techo y autoconvenciéndonos de que la próxima vez sería distinto. Pero en el fondo, nuestros intentos se hacían cada vez más esporádicos y nuestra “próxima vez” se hacía cada vez más lejana…

¿Por qué lo que para unos era algo tan natural, para nosotros se hacía tan difícil?

Si había algo que no podíamos soportar, eran aquellos inocentes comentarios de nuestros familiares y amigos, que después de 7 años de pololeo y más de 4 de casados, veían que nuestra familia no aumentaba ¿Y qué podíamos decir? ¿Qué se puede responder, si ni siquiera nosotros teníamos la respuesta para lo que nos pasaba?

Ser virgen a los 30 nos estaba pasando la cuenta y no hallábamos la forma de resolverlo. Pero lo que para algunos pudiese haber sido motivo de recriminaciones, para nosotros nunca lo fue. Era nuestro secreto y teníamos que vivirlo juntos.

Hasta que un día leímos un reportaje por Internet y nos dimos cuenta de que no éramos los únicos, y eso nos sorprendió. Nos enteramos de que nuestro problema tenía nombre y apellido, de que era algo mucho más común de lo que nosotros creíamos y, lo que era mejor, que tenía solución.

No lo pensamos dos veces y así llegamos donde la Dra. Odette y Fanny, quienes nos ayudaron a enfrentar y superar en sólo un par de meses lo que se había transformado en años de angustia.

Ahora, mirando hacia atrás, nos damos cuenta de lo sencillo que fue derribar ese muro invisible, y más que arrepentirnos de no haberlo hecho antes, estamos felices por nuestro futuro y de todo lo que está por venir…

 

 

 

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