Testimonio 1

Hace un poco más de 6 años y medio pololeo con Juan. Si bien siempre hemos sido una pareja muy cómplice, somos buenos amigos y nos llevamos muy bien, hay un pequeño punto negro en nuestra historia.

Recuerdo que fue hace más de cuatro años cuando lo decidimos: ya no seguiríamos siendo vírgenes y estábamos dispuestos a entregarnos el uno al otro en cuerpo y alma. Aunque estaba totalmente en contra de lo que siempre pensé (ya que mi idea era llegar virgen al matrimonio), creo que fue el día más feliz de mi vida, aun puedo recordar lo nerviosos y ansiosos que estábamos. Sin embargo, cuando llegó el momento no fue lo esperado ya que si bien lo hicimos, no podía dejar de pensar en que me dolía, además tenía también una mezcla extraña de sentimientos que mezclaban el arrepentimiento (ya no podría volver a ser virgen) y la felicidad (me había entregado por completo al gran y único amor de toda mi vida)… De ahí en adelante fue de mal peor, cada vez que lo intentamos no resultaba, era imposible. Parecía como que yo hubiese impuesto una pared en su contra y que para él era imposible atravesar.

Al principio siempre pensamos que ya nos resultaría, que había que tener paciencia y esperar, pero cada vez que volvíamos a fracasar era terrible. Visite ginecólogos, sicólogos, matronas, pero todo el mundo me decía que de seguro sólo me ponía muy nerviosa y que tenía que relajarme. Yo me sentía muy culpable, no entendía porque si me preparaba tanto sicológicamente nunca me resultaba, además yo lo amaba tanto y sentía que lo estaba perdiendo… Víctor por su parte, también sentía que no era capaz de hacerme sentir algo por él y eso le afectaba fuertemente su autoestima. En eso nos pasamos cuatro años, al final ya tratábamos de evitar al máximo el contacto sexual y si bien, estábamos juntos y nos sentíamos bien así, tratábamos de evitar el tema ya que era algo que nos hacía daño, que ya no sabíamos como superar…

Durante las vacaciones del nos fuimos los dos solos a la playa…fue la peor idea que se me pudo ocurrir. Estábamos solos, y yo estaba segura de que esta vez resultaría todo maravilloso, teníamos todo para nosotros y una vez más no fui capaz… no pude…Fue tan triste, ya no sabía que hacer, sentí que en ese momento todo se había acabado. Al volver a Santiago, tenía tanta rabia y tanta pena que me metí a internet decidida a buscar algún profesional que me pudiera ayudar, era mi último intento…Creo que lloré y recé tanto para pedir ayuda que Dios me escuchó. La primera búsqueda que apareció en Google  en donde salíó un reportaje acerca del vaginismo. Recuerdo que fue un alivio cuando al final del texto leí que decía que este problema tenía una pronta solución y que el tratamiento era más bien corto, solo un par de meses. Corrí a llamar por teléfono y tomé una hora conla Dra. OdetteFreundlich. Al día siguiente ya estaba en su consulta. Aún recuerdo que me dijo que tenía un vaginismo grado 2 y que sería de fácil solución. Luego comencé además a ir a las sesiones de sicología conla Dra. FannyMuldman que poco a poco me ha ido quitando el miedo al erotismo, me ha enseñado a relajarme y a enfrentar situaciones que para mí eran un tema complicado antes de comenzar el tratamiento.

Con la DraFreundlich avancé rapidamente, a las dos sesiones ya era capaz de introducirme un dedo. Creí que moriría de felicidad!!!!!!! Lo primero que hice fue llamar a Víctor para contarle, estábamos tan felices y más aún cuando pasé el dilatador 2, 3 y 4. Ahora estoy en el último dilatador a un paso de ir a mi última consulta, pero estoy tan segura de que todo va a salir bien…

Bueno, ya han pasado unos meses y las cosas han salido mucho mejor de lo que esperaba. Si bien al principio nos costó un poco acostumbrarnos a tener un contacto más sexual y nos fue difícil el comienzo, poco a poco las cosas comenzaron a resultar mejor. Solo faltaba tener un poco de paciencia y menos ansiedad. Hoy en día, a pesar de que aún necesito hacer algunos pocos ejercicios previos con el dilatador, mis relaciones con Juan son cada vez mas placenteras y lo mejor de todo es que el dolor y el miedo ya no existen!!! Cada vez que estamos juntos, pareciera como si todo lo vivido antes fue solo una pesadilla que quedó en el pasado.

Para mi resulta muy extraño escribir este testimonio ya que antes de conocer este tratamiento jamás tuve la esperanza de que me podría mejorar, lo había dado todo por perdido. Sin embargo aquí estoy, afirmando que con este tratamiento si se puede lograr el objetivo y en muy poco tiempo. Ojala todas las mujeres que tengan este problema puedan acceder a este tratamiento, que no se sientan solas y sepan que hay una solución. Yo aún no se que habría sucedido si no me hubiese encontrado con la ayuda de las doctoras , realmente les agradezco infinitamente por todo lo que me han ayudado y sobre todo por devolverme la esperanza y la confianza en mí, en Juan y en nuestra relación.

MUCHAS GRACIAS!!!!!!!!

 

 

 

 

 

 

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